05-08-10
Estamos asistiendo impávidos a una cantidad ingente de noticias y artículos de opinión, tanto en la prensa escrita como en la televisión, en que se ataca a Catalunya y a los políticos catalanes por haber aprobado la modificación legislativa que prohibirá las corridas de toros a partir de 2012.
Es imposible reflejar la ingente cantidad de barbaridades y aspavientos airados que se están vertiendo en los medios, pero sirva como muestra lo que un torero como Curro Romero es capaz de decir públicamente en el periódico ABC: “Esto ha sido un atentado diabólico para la libertad”.“Esto nace de unos ignorantes y la ignorancia es muy atrevida. Esto es de gente con la mente muy retorcida, gente que, además, de sensibilidad están cero total. Y eso es grave. La sensibilidad es una característica básica del ser humano”.
Yo no sé hasta que punto toda esta gente que hace declaraciones públicas de este tipo son conscientes de lo que están diciendo, pero en general me parece extremadamente grave lo que están haciendo, me parece una seria irresponsabilidad.
Y lo es tanto en cuanto no cesan en su empeño de cuestionar y deslegitimar la decisión de un Parlamento legalmente constituido, democrático y libre. Libre para legislar en materia de espectáculos. Democrático en tanto que surgido de la voluntad del pueblo catalán reflejada en las urnas. Y tan legal como pueda ser el congreso de los diputados o el senado de España.
En realidad sea cual fuere la motivación que ha llevado al Parlament a la prohibición de las corridas de toros, esta es legítima y respetable. Tanto si es por una cuestión ética o por una cuestión estética. Tanto si es por rechazo del sufrimiento público de un animal, como por un intento de diferenciación de la sociedad catalana. ¿Qué más da?, la legitimidad de la decisión es la misma.
El PP ha contribuido sobremanera en ese intento de deslegitimación, intentando que el estado legisle para dejar sin efecto la modificación de la ley. Es una vergüenza. El PP está constantemente atentando contra las decisiones que no son de su gusto. Está permanentemente usando y abusando del Tribunal Constitucional, del Parlamento Español e incluso del Tribunal de Garantías Estatutarias catalán. Usa y abusa de las instituciones para intentar que unos y otros desdigan las decisiones soberanas del pueblo catalán.
Desde los ámbitos más taurinos de la sociedad no se quedan cortos. A la salida del Parlament, el día en que se aprobó la modificación legislativa, un grupúsculo de aficionados taurinos, y algún torero que por la tarde se dedicó a destrozar un local de ERC en el eixample Barcelonés, no paraban de gritar y vociferar llamando dictadores a los políticos catalanes. Es decir, que cuando un Parlamento aprueba una ley que no te gusta, deja de ser un estamento democrático para convertirse en un grupo de dictadores. Al final va a resultar que lo de la democracia lo hemos soñado, porqué entre prohibiciones de un tipo y de otro, seguro que no encontramos a nadie que no se sienta afectado y disgustado por alguna de ellas.
Para acabarlo de arreglar, famosos, famosillos, y personajes diversos, se dedican a desautorizar la decisión del Parlament. Unos tildan la decisión de atentado a la libertad, otros de intento de separatismo, hay quien incluso se refiere al hecho de la prohibición como un cáncer que se puede ir extendiendo, y hay quién ya en el colmo de la sinrazón exclama un “a la mierda los catalanes”.
Pero más allá de cualquier otra consideración hay un hecho irrefutable. El Parlament ha seguido un trámite ejemplar. Admitió a trámite una Iniciativa Legislativa Popular amparada por casi cuatro veces las firmas requeridas. En comisión se llevaron a cabo unas comparecencias que han sido un ejemplo de educación, corrección, y argumentación. Y finalmente votó públicamente y a cara descubierta.
Les duele el fin de las corridas en Cataluña, pero más allá del poco negocio que se va a perder, más allá de los 108 toros anuales que dejaran de sufrir públicamente, lo que les duele es la regañina moral. Les duele que algo que para ellos es arte y cultura, y no sé cuantas cosas más, en Cataluña pase a ser algo indeseable, algo prohibido por ley. Sí, les duele porqué las leyes tienen un importante componente pedagógico para la sociedad. Les duele que su afición sea considerada en Cataluña una abominación.
Han perdido reiteradamente el debate. Nada, absolutamente nada de lo que han ido esgrimiendo, ha servido para convencer de la bondad del mantenimiento de la fiesta. Ni la tradición, ni la supuesta cultura, ni el arte, siempre tan subjetivo, ni los beneficios económicos, ni ese constante alegato a la libertad con esa frase vacía y carente de sentido de “prohibido prohibir” como sonata de fondo, han podido contra la fuerza de la ética, contra ese convencimiento racional de que una fiesta no puede basarse en el sufrimiento de un ser vivo.
Ahí les duele. Les duele la proyección internacional de este fin de fiesta. Les duele el profundo debate social que se ha suscitado. Les duele porqué hasta ahora nadie, salvo lo que ellos consideraban una panda de animalistas sin soporte social, se había atrevido a poner en tela de juicio su negocio o su diversión. Y les duele porque realmente esto ya es imparable. El debate ha llegado a lo más profundo de la sociedad. Gracias a esta ILP miles de ciudadanos ajenos por completo a la fiesta han tomado partido, y muchos lo han hecho en favor del toro, en favor de esa humanidad que se nos atribuye y que no deja de ser una carga de responsabilidad para con el resto de seres vivos. Porqué ser la especie más evolucionada no nos da patente de Corso para usar y abusar del resto del mundo animal.
Seguiremos pues mucho tiempo oyendo hablar del tema. Cataluña es y será ejemplo para unos, y objeto de odio desmesurado y ciego para otros. Seguirán diciendo que lo que aquí pasó es fruto del independentismo catalán, de las ganas de diferenciarse del resto de España, como si Canarias, con los toros prohibidos desde hace muchos años, fuese una mera provincia catalana.
Me parece simplemente vergonzoso todo cuanto estoy leyendo y escuchando estos días. Es como la pataleta de un niño mal educado y mal criado a quien han quitado un juguete. Sinceramente con el nivel de las declaraciones en favor de los toros y en contra de Cataluña que me están llegando, no me cabe duda que el poderoso lobby taurino está quedando bien retratado. Resulta que ni siquiera la ley que establece cuotas de pantalla al 50% para el catalán en los cines, ha levantado ni una cuarta parte de polvareda, aunque ello implique que determinadas películas nos lleguen solo en V.O. inglesa.
¿Cuál es entonces el problema con los toros?, ¿por qué afecta tanto la pérdida de 18 corridas en Barcelona? Sin duda es por el ejemplo, por la posibilidad de que esto pase en otras comunidades. Ahí les duele. No es un problema catalán, es un debate internacional. La tauromaquia se siente tocada de muerte. La sociedad cambió y ellos ni siquiera se dieron cuenta.